Tradicionalmente,
las compañías han recurrido al outsourcing
como instrumento de reducción de costes. El mercado
actual, además de reducir costes, demanda otros factores:
eficiencia, calidad, acceso a nuevas tecnologías...
Se ha evolucionado de un enfoque meramente táctico
a uno estratégico. Esta reorientación de la
externalización como instrumento estratégico
se basa en la necesidad de las organizaciones de hacerse
más ágiles, operativas y flexibles ante un
entorno caracterizado por la incertidumbre como variable
estructural.
Modalidades
de outsourcing
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El outsourcing ha evolucionado desde su aparición
en los años 80, adquiriendo un mayor valor en los últimos
años. Actualmente se puede diferenciar entre dos modalidades
de Outsourcing:
Outsourcing Transformacional caracterizado por ser:
- Estratégico.
- Enfocado al negocio.
- Enfocado en crear valor.
- Gestionar la incertidumbre.
- Tener un Objetivo: transformación del negocio.
Outsourcing Tradicional caracterizado por:
- Enfoque en operaciones.
- Recorte de costes.
- Facilitar el control.
- Externalizar funciones no críticas.
Además, el outsourcing presenta grandes ventajas
para su negocio.
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Reducción de costes. Depende
de cada caso en particular, pudiendo ser más o
menos importante en función de las condiciones
particulares. Para el análisis es indispensable
tener perfectamente definida la estructura de costes
así como el impacto de las distintas decisiones
posibles en dicha estructura.
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Mejorar la flexibilidad y tener
más capacidad de adaptación al cliente
ya evita inversiones en áreas no estratégicas.
Estas inversiones las soporta la empresa que presta el
servicio de outsourcing.
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Tener un mayor control. En este
sentido, en función del acuerdo alcanzado, puede
convertirse en mayor control sobre costes, plazos, calidades,
etc.
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Reducir el "time to market".
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Mejorar la rentabilidad sobre
activos.
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